07 septiembre 2010

Cuidemos las playas

Otro año más vuelvo a sorprenderme por el estado de la playa de Chipiona en Cádiz.
Tengo que reconocer que aunque no se trata de la playa que más me guste para descansar unos días, si me atrae las posibilidades que te ofrece de poder apreciar distintos organismos marinos paseando por la orilla (algas, cangrejos, almejas, caracoles, gusanos tubícolas, anémonas,...) a diferencia de otras playas que parecen estar hechas de arena y agua destilada. Os adjunto esta foto de un huevo de raya encontrado entre las algas de la orilla.



Pero a lo que me refería es al estado de la playa en general llena de colillas, a mi particularmente me da asco sentarme en la arena y empezar a encontrarme colillas conforme la remuevo.
Por la orilla me encontré latas y bolsas incluso una cuchara usada por algún drogadicto.
Estas playas donde la marea sube ocupando una gran superficie termina por arrastrar toda la basura hacia el mar.
El agua tenía restos flotando de distinto origen y también observé sobre la superfície manchas de grasa, la típica espumilla de color amarillento, pero lo gracioso es que la playa estaba llena y todo el mundo bañándose tan tranquilo.



He llegado a la conclusión de que a la mayoría lo único que le interesa es encontrar un metro cuadrado donde clavar la sombrilla y poder remojarse después de apurar un botellín de cerveza y un cigarrito y les da igual estar sentado sobre un colillero y bañarse en aguas sucias.

Señoras y señores, cuidemos las playas y sobre todo enseñémoslo a nuestros hijos.